Hasta que la muerte nos separe

Una señora avanzada en años me contó su historia y yo la relato aquí.

Había estado casada más de cincuenta años y su marido se puso enfermo y postrado en la cama.

Aunque estaban muy bien situados económicamente y podían disponer de servicio y enfermeras particulares, ella, por su gran amor hacia él, le cuidaba personalmente.

En los últimos momentos, ella estaba ahí y le besó en la boca. En ese instante, sintió claramente como algo sutil, como una fuerza, salía de la boca de su marido al expirar.

Yo le expliqué que según los Vedas hay dos formas en las que el alma abandona el cuerpo, una de las cuales es por la boca, cuando la persona ha sido piadosa.

Un ejemplo impresionante de fidelidad, aprendiendo, compartiendo y ayudándose en todo momento, especialmente en los momentos más difíciles.